Strider Hyriu es un ejemplo magistral de cómo los juegos de acción debieran ser, ajenos a la duración, rápidos, frenéticos, variados, rejugables, espectaculares y retantes. La recreativa que Capcom se marcó a finales de los 80 para su flamante placa CPS es eso y más. Una muestra de que hay juegos que no sufren el paso del tiempo, que tantos años después sigue apeteciendo volver a ellas y realizar un recorrido por su mundo para comprobar que nada ha cambiado, que todo sigue siendo tal y como lo recordábamos y volver a vivir una vez más la forma en que el strider Hiryu recorre su camino desde la fría estepa siberiana hasta la tercera luna para acabar con el emperador Meioh.
