No hace mucho comentaba en la entrada de Sword & Swordcery que hay una serie de juegos de los que es más divertido hablar de ellos que jugarlos, juegos Gafapasta los denominé yo en aquel momento. Títulos, normalmente indies o de estudios pequeños, que bien por su concepto o por su estética empiezan a pasar de boca en boca de los jugadores y van ganando cierta fama como joyas, tapados, títulos sorprendentes, etc y que hacen correr ríos de tinta. Todo el mundo los recomienda, se discute sobre su apartado visual, sobre lo que transmiten y que son imprescindibles pero que a la hora de la verdad, cuando uno los prueba descubre que tienen unas carencias jugables bastante grandes, que no transmiten prácticamente nada y que si su apartado artístico fuese otro pasarian la mar de desapercibidos. Limbo es otro de estos juegos gafapasta.
