lunes, 22 de abril de 2013

Retro Análisis: Final Fight Super Nintendo

Es curioso y a la par doloroso el ver como un juego que en su día fue uno de los abanderados de salida de una consola, un objeto de deseo de los habitantes de salones arcades y motivo de orgullo de los seguidores de Nintendo a día de hoy se ha convertido en un juego bastante deficiente, mala conversión de un mítico arcade y clara muestra de la poca pericia que sus programadores tenían al tratar un hardware nuevo y de algunas de las deficiencias que tenía la consola. Del mismo modo que muchas veces recuperamos clásicos videojueguiles para hallar, con placentera sorpresa que no han envejecido ni un ápice, otras veces nos encontramos cosas como este Final Fight. 


El primer golpe directo en la frente al ver como los tres emblemáticos protagonistas del juego original se han visto reducidos a sólo dos: Cody y Haggar, dejando a nuestro amigo el ninja, pues eso, haciendo cosas de ninja en su casa. Y si no te dolía bastante la frente, el segundo golpe va al mismo lugar al darnos cuenta de que aquello tan chulo de jugar a dobles con un amiguete ha pasado a mejor vida. Sí, Final Fight para Super Nintendo es un título para un solo jugador,  una práctica onanística videojueguil de las que nuestros amigos no pueden hacer nada más que observar cual mono voyeur. Algo inexplicable, puesto que incluso entrando en el modo de opciones secretas del juego vemos como podemos retocar parámetros para un segundo jugador dejando en clara evidencia que el título sí contempló esa opción en algún momento de su desarrollo y que en un punto del mismo fue vilmente capada.



Podríamos decir que Final Fight para Super Nintendo tiene básicamente dos problemas que se traducen en memoria y CPU. Memoria porque nuestro título callejero sufre contínuamente de crueles recortes ya que al olvido de llamar a escena a Guy hay que sumarle la eliminación de un nivel enterito que sí tenía el juego de los salones, quedándonos así sin visitar la factoría ni luchar contra uno de los bosses que más tarde se convertiría en emblemático de la saga -y fetiche del productor Yoshinori Ono-: Rolento. Y es que las ocho megas que ocupa el juego se hacen harto insuficientes para incluir todo el contenido original, faltando elementos por doquier, desde los ya mencionados del personaje y la fabrica a montones de recortes en animación, detalles en los escenarios, introducciones de las fases e incluso las legendarias cabinas de teléfono que albergan pollos en su interior se pierden en el olvido. En cuanto al problema de la CPU se nota muy mucho como el lento procesador de la máquina así como supongo la novatada de programar para un hard nuevo le pasan factura al título de Capcom. ¿Recordáis aquellas convenciones de enemigos que se daban en pantalla en la versión arcade, cuando se podían llegar a reunir hasta ocho enemigos a la vez con montones de barriles de fondo y el par de personajes principales repartiendo estopa en pantalla? Pues olvidaos de ellas. En la versión Super Nes  los enemigos en pantalla se limitan a tres en todo momento, nunca más, nunca menos, cada vez que derrotemos uno de ese trío enemigoril aparecerá otro que le sustituya y así hasta acabar con la oleada pertienente, lo que no ayuda precisamente a que las ralentizaciones no hagan acto de presencia, ya que en momentos donde aparecen demasiados elementos en pantalla el juego sufrirá de infames petardeos. 




Para poder ajustar entonces el nivel de dificultad del juego y que no se convirtiese en un paseo debido al número tan bajo de enemigos en pantalla se recurre a puercas estrategias, como por ejemplo, que cada tollina de los mastuerzos rivales nos quiten bastante más vida que en su homónimo recreativo o que los enemigos puedan hacernos quiebros y huidas indignantes para escabullirse de nuestros intentos de ataque. Además, se limitan las continuaciones a tres y estas nos devuelven, no al punto donde estábamos ni a una sección intermedia, si no al frío y cruel inicio de la fase teniendo que volver a hacer el recorrido hasta el boss -que por norma general será el que nos haya hecho continuar-. Así cada nivel lo tenemos que realizar del tirón, con enemigos más huidizos, que quitan más vida y menos objetos que recoger por el camino. 

¡Guy, cúbreme que yo le pego!¿Guy?¡¿Guy?! Argghhh!!!

Y para más inri, además de eliminarse la sangre en esta conversión, por aquello de que las consolas de Nintendo son kindergarten friendly y tal, en las versiones occidentales del título se sustituyó al personaje femenino de Poison/Roxy por unos punks genéricos y realizados con cuestionable mal gusto por alguna extraña razón. Que te substituyan un enemigo de la versión original por otro fastidia  pero que además el nuevo sprite  esté hecho con verdadera desgana por algún becario, duele. 

Por suerte el apartado sonoro del juego del título no está nada mal, al igual que pasaría más tarde con Street Fighter II para la misma consola, todos los temas se reinterpretan utilizando los samples de los que eran capaz Supernintendo, dando una calidad sonora diferente al arcade, pero muy interesante de escuchar, aunque de nuevo, asalta el problema de la memoria y es que, en lo referente a la consola de Nintendo, cuanta menos memoria del juego se destinaba al sonido peor calidad y fuerza tenía éste. Y teniendo en cuenta que se trata de  un título que ya no iba muy sobrado de espacio y lleno de recortes, la verdad es que las melodías no suenan con la fuerza y calidad con la que podrían haberlo hecho. 



Vale, parece Final Fight, tiene sus personajes -en gran parte-,  sus enemigos -en gran parte-, sus niveles -en gran parte-, sus movimientos, sus músicas y veinte años atrás no había port mejor de la máquina y servía para hacernos babear a todos...Pero no es Final Fight. A día de hoy se hace muy evidente lo cojo que fue este port, que con unas cuantas megas de memoria más habría podido tener todo el contenido del arcade y ser un juego mucho más fiel, contar con todos los elementos originales y unos escenarios más detallados. De igual modo la experiencia, aunque similar, no es la misma sin poder jugar en cooperativo con un compañero, ya que diluye gran parte de la gracia del juego tal y como hace también el bajo número de enemigos en pantalla,  la eliminación de elementos interactivos como barriles, bidones y cabinas, los cambios en dificultad a los que se le suma la censura de la versión occidental y la eliminación de la sangre. No es que ya en los últimos años se haya podido jugar a la versión recreativa en múltiples recopilatorios de Capcom, es que incluso poco tiempo después de aparecer el port que tratamos hizo acto de presencia la versión de Mega CD o la de X68000 que son insultantemente superiores en todo.

Lo mejor:
-En el momento  en que apareció era la mejor versión doméstica de Final Fight, uno de los abanderados de Super Nintendo sin lugar a dudas.
-Jugablemente no está mal, buena respuesta de control, personajes con los mismos movimientos que los originales -aunque muchísimos menos cuadros de animación-.
-La reinterpretación de la banda sonora, el sonido es muy característico de Super Nes y eso mola. 

Lo peor:
-Faltan animaciones, falta una fase entera, falta un personaje, faltan elementos en pantalla, falta el modo de dos jugadores...Faltan tantas y tantas cosas...Como adaptación fiel es decepcionante. 
-El cambio de Poison y Roxy por un punk genérico y lamentable, la ausencia de sangre y los cambios de nombre de algunos personajes por la cara. 
-Ralentizaciones, ralentizaciones everywhere incluso con los pocos personajes que hay en pantalla. 
-El sistema de contínues. 

NOTA: 5.5

4 comentarios:

  1. Como beat'em up no está mal, pero como conversión es mediocre, aunque gráficamente da el pego y es semejante a la máquina, aunque tiene demasiados recortes respecto a esta. Si te olvidas del original se disfruta.

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    1. Sí, si uno se olvida de la versión arcade o si nunca había jugado a esta, como juego no está mal, es un beat'em up entretenido y mejor que muchas cosas que salieron después.
      Además, en foto lucía muy bien, que es como nos vendían los juegos veinte años atrás.

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  2. Mira que en su momento me daba una envidia terrible(como megadrivero) que la nueva consola de Nintendo tuviese, además del Street Fighter, un Final Fight con unos gráficos tan enormes que hacían parecer liliputienses a los personajes de Streets of Rage.

    Y como nunca lo probé en su época, me quedé con esa idea hasta hace pocos años, cuando ya con una Super en casa, un día me dio por probarlo a ver que tal. Lo más doloroso para mi, incluso por encima de la perdida de los 2 jugadores simultáneos y la volitización de Guy, fue lo que comentas de los 3 enemigos en pantalla... qué vacío y repetitivo se convierte todo.

    Viendo lo que SuperNintendo podía hacer (Final Fight 3 incluso tiene modo de 2 jugadores con uno controlado por la CPU), este port fue precipitado y pagó la novatada.

    Se puede jugar, pero completamente de acuerdo en que, fuera de la primera buena impresión de su aspecto gráfico, en el fondo es una conversión muy justita del original.

    Un saludo!

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    1. Sí, la súper daba para mucho más, es un port bastante recortado y hecho con prisas para llegar a tiempo supongo, por eso lo de recortar el modo para dos jugadores imagino.
      Yo lo máxime que hice fueron alquileres un par de años o tres después de su salida, pero, claro, yo ya había jugado a cosas como Streets of Rage o SoRII que son increiblemente superiores -a mi parecer hasta mejor que el arcade de Final Fight- y no me pareció para tanto. Un bajón bastante grande después de la coba que se le había dado o de babear viendo imágenes en las revistas.

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